La mayoría de comparadores ganan cuando compras más. Nosotros no. Por eso podemos decir algo que nadie más dirá con credibilidad: "no lo compres". Aquí explicamos exactamente cómo lo decidimos — porque la confianza se gana mostrando el criterio.
Cada producto recibe un veredicto basado en su fórmula, no en su marketing:
No usamos EWG ni el índice comedogénico: ambos están desacreditados científicamente. Clasificamos cada activo por la calidad de la evidencia disponible, citando siempre la fuente:
Una lista INCI ordena los ingredientes por concentración solo hasta ~1%; por debajo, el orden es libre. Detectamos dónde cae esa línea por los marcadores que suelen situarse cerca. Un activo por encima cuenta; uno enterrado al final probablemente está por el reclamo.
El "mejor precio" es incompleto. Para tiendas fuera de la UE, calculamos precio + envío + IVA y aduanas según el umbral de 150€. Un precio sin ese contexto es ruido.
Las clasificaciones de evidencia se revisan periódicamente: la evidencia cambia, y el veredicto con ella.